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Esta página web es el sencillo homenaje de sus descendientes al Patriarca Don Gonzalo Chacón Benet (1.874-1.957), Coronel de Infantería, un hombre de honor. Es también un recuerdo a su amor al apellido, a su familia y a su afición a la Genealogía. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un Patriarca es el cabeza de una numerosa descendencia, sobre la que ejerce una autoridad moral, basada en su avanzada edad y sabiduría. Todas las colectividades, cuando son bienintencionadas, sienten la necesidad de elegir un arquetipo, un espejo en el que mirarse para mejorar, preferiblemente de entre sus propios componentes. Y nosotros, en lugar de designar a un aristócrata o un político de renombre, que los ha habido y los hay en la familia, elegimos a Don Gonzalo Chacón Benet, un hombre normal. Perteneciente a una principal familia de Antequera, descendiente directa de Don Gonzalo Chacón de Narváez, uno de los caballeros que acompañaron en 1.410 al Infante Don Fernando en la conquista de la plaza a los moros; hijo de Don Fernando Chacón y Romero, Magistrado ilustre; y nieto del VII Marqués de Zela, Don Rafael Chacón y Urbina, Senador por designación del Rey; Don Gonzalo Chacón Benet prefirió dedicarse al noble oficio de las armas, en lugar de medrar en el seno de una familia aristocrática acomodada. La Hoja Militar de Servicios de Don Gonzalo Chacón Benet, que esta rama familiar conserva con reverencia, es un impresionante compendio de hechos normales en un militar. Participó en la Guerra de Cuba y en la de África, dejó testimonio de su valor en muchos hechos de armas, entre ellos la acción de Dos Ríos, en la que fué muerto el llamado Presidente por los independentistas cubanos, Don José Martí (1.853-1.895), y fué recompensado con numerosas condecoraciones, como la Cruz de 1ª Clase del Mérito Militar, por servicios distinguidos en campaña, y la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Declarado apto para el ascenso a General, tuvo la fortuna de retirarse, al llegar a la edad reglamentaria, meses antes del comienzo de la Guerra Civil española, pues de no ser así, repartidos sus hijos entre los dos bandos en contienda, según las circunstancias de su residencia, se habría visto en la dolorosa tesitura de ordenar a sus fuerzas hacer fuego contra alguno de ellos. Triste destino el de las guerras civiles, cuando no el de todas las guerras. Preguntado el Patriarca por quien esto escribe, su nieto, sobre cual había sido su actitud durante la Guerra Civil, contestó lacónicamente: "Yo he acatado siempre al poder constituido". Dichosa la colectividad que puede considerar a alguien así como "un hombre normal". Gonzalo Chacón Díaz,
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